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EMOCIONES Y CALMA

Actividades para que los niños reconozcan y gestionen sus emociones

Fichas y juegos para ponerle nombre a lo que se siente, calmar el cuerpo y decidir qué hacer después. Para practicar en momentos tranquilos, en casa o en el aula.

Un niño que sabe decir «estoy enfadado» tiene más opciones que uno que solo puede gritar o llorar. Aprender a reconocer las emociones, a ponerles nombre y a calmarse es una habilidad que se entrena, igual que atarse los cordones, y se entrena mejor cuando todo está en calma, no en plena rabieta.

Estas actividades están pensadas para eso: practicar fuera del momento difícil, con dibujos, ejemplos y pequeños ejercicios de respiración, para que cuando llegue el enfado el niño ya tenga algunas herramientas conocidas.

Qué se practica con estas actividades

  • Reconocer emociones propias y ajenas (alegría, tristeza, enfado, miedo, sorpresa…).
  • Ponerles nombre y expresarlas con palabras en lugar de solo con la conducta.
  • Calmar el cuerpo: respiración, pausa y otras estrategias sencillas.
  • Pensar qué se puede hacer ante el enfado o la frustración y elegir una opción.
  • Empatía: darse cuenta de cómo se siente otra persona.

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Un camino en cinco pasos para acompañar una emoción

  1. 1

    Nombrar

    «Veo que estás enfadado». Ponerle nombre ayuda a entender lo que pasa dentro.

  2. 2

    Validar

    Sentir enfado está bien; lo que se regula es lo que hacemos con él. Evita el «no es para tanto».

  3. 3

    Calmar el cuerpo

    Unas respiraciones lentas, un vaso de agua o un rincón tranquilo antes de hablar.

  4. 4

    Elegir qué hacer

    Repasar juntos opciones: pedir ayuda, dibujarlo, apartarse un momento, decirlo con palabras.

  5. 5

    Repasar más tarde

    En un momento tranquilo, volver a la situación con una ficha o un dibujo: qué pasó, qué sentí, qué haré la próxima vez.

Ideas según la edad

3–4 años

Caras y emociones básicas (alegría, tristeza, enfado, miedo). Cuentos cortos y juegos de imitar gestos.

5–6 años

Relacionar situaciones con emociones, un «termómetro» del enfado y respiraciones sencillas como «oler la flor, soplar la vela».

7–8 años

Causas y consecuencias, plan de calma personal («cuando me enfado, yo puedo…») y diario de emociones breve.

9 años en adelante

Emociones mezcladas, cómo influyen en las decisiones, y estrategias propias que él o ella elige y explica.

¿Buscas por edad? 3–5 años, 5–7 años o 7+ años.

Preguntas frecuentes

¿Cuándo es mejor trabajar las emociones?

En momentos de calma, no en plena rabieta. Cuando el niño está desbordado no puede aprender nada nuevo; lo que sí puede hacer es usar una herramienta que ya conoce.

¿Qué hago en plena rabieta?

Mantén la calma, ponle nombre a lo que ves («estás muy enfadado»), asegúrate de que está a salvo y espera a que baje la intensidad antes de hablar. Las fichas se usan después, no durante.

¿Estas actividades sustituyen una terapia?

No. Son material educativo de apoyo. Si las emociones de tu hijo o hija te preocupan por su intensidad o frecuencia, consulta con un profesional.

¿Se pueden usar con niños con TDAH o TEA?

Sí, como apoyo visual y con adaptación del ritmo y la duración. Cada niño es distinto: elige las páginas que mejor encajen y acompáñale en la primera vez.

¿Hace falta hacerlas todas seguidas?

No. Cada actividad es independiente: imprime solo las que necesites y repítelas cuando haga falta.

Estas actividades son material educativo de apoyo para casa y aula. No sustituyen la valoración, el diagnóstico ni la intervención de un profesional (pediatra, psicólogo, logopeda o especialista en educación). Si te preocupa algo concreto del desarrollo de tu hijo o hija, consúltalo con uno.